martes, 29 de enero de 2008

EDUARDO ME SIGUE LA CORRIENTE



Una lupa para un diamante




Ya sabíamos que el alma está en el cerebro, pero ahora podemos contemplar todo el proceso molecular mediante el cual el pasado y el futuro convergen; de qué manera el alma germinal enraizada en la materia cerebral y la memoria fabrican nuevas percepciones sobre las que emerge el futuro. Es sencillo y aterrador a la vez.
Cada vez que un estímulo exterior reta a la mente, se dispara un proceso instantáneo y desenfrenado de búsqueda en los archivos de la memoria; se trata de situarlo en su debido contexto y hurgar en su verdadero sentido. La respuesta no se hace esperar y sólo existen dos opciones: el estímulo llegado del universo exterior deja a la mente indiferente o, por el contrario, desata una emoción impregnada de amor y curiosidad (para disfrutar más y mejor). Son los dos componentes básicos de la creatividad, de la capacidad de los humanos para pergeñar algo nuevo partiendo de su entramado biológico.

La ciencia está poniendo de manifiesto que, por lo menos al comienzo de cualquier proceso mental, sólo el pasado cuenta, incluso cuando se ha iniciado el proceso de innovación modelador del futuro.
A partir de este momento se pone en marcha un proceso, aparentemente más afín a la alquimia que a la ciencia, gracias al estallido de la inteligencia social.

MECACHIS...

1 comentario:

Blanca dijo...

madre mía!

cualquier emoción, cualquier reacción , todos mis procesos mentales, todos mis amores y desamores están enraizados en el pasado.

No quiero ni pensarlo.

Así me va a mí.