martes, 8 de abril de 2008

Coge lo que necesites...que me ahogo.


-No es mucho, nada más te puedo ofrecer…¿quieres algo de lo que hay aquí que te guste?. Cógelo-.

Rompió a llorar como el chiquillo que era, un delfín de 30 años, sin fraguar, sin malicia.

Yo si sabía que no quería nada material, pero era romper el pacto al que habíamos llegado.
Todo lo que quieras, menos mi atención, mi cuidado. Todo lo que quieras menos el estar pendiente, la perseverancia, la permanencia, el apego.

Pero porfiaba, y con tanto empeño, que importunó hasta el empalago.

-El celo que pides, no llegará nunca, ese fue el trato-.

Después he sabido que me aplaude en la primera frase, para reprobarme en todo; disimula su odio en la antesala, para despreciarme en el salón…sigue siendo el párvulo aquel al que repudié.

No sabe el desagradecido, el favor que me debe.
Ingrato.

1 comentario:

Bufón Cósmico dijo...

"Y esas manías
que algunos días
van y nos dan
de que en la vida
nunca hay salida
y eso no es plan

porque no hay modo
de ir contra todo,
compréndelo,
son paranoias
de gilipollas
como tú y yo. "

Javier Krahe