lunes, 21 de abril de 2008

Un peine para despeinarse…


Cuando era pequeña, creía que se podían pedir cosas, tal cual, como cuando se piden a los Reyes Magos.
Que se podía pedir, ser gorda o delgada, pedir ser medico, o florista.
Pedir silencio o un regalo sorpresa en un día gris.
Pedir cordura, pedir salero, pedir estrella…

Sigo pensando que pedir es un arte, un arte difícil de cultivar, sin manuales ni instrucciones que consultar.

Pedir la palabra, pedir un beso, pedir…contra el vicio de pedir, la virtud de no dar me dijeron hace poco, y me derrumbé… ¿qué mierda de refrán es este?

Que virtud, ni que vicio…ni que refrán…

Cuando era pequeña, creía que iba a ser peluquera y sigo creyendo que un día lo seré.
Ahora pido un peine, necesario en estos tiempos.

Un peine para despeinarse…


2 comentarios:

Siberia dijo...

Ya te dije que la mayoría de los refranes son estúpidos. Y éste es de los ganadores. ¿Virtud de no dar? Anda y qué...

Blanca dijo...

Yo de pequeña quería ser maestra y vivir en una aldea de Asturias, si de Asturias porque la tía Pilar tenía un libro en el que la protagonista era una niña de Asturias, y quería tener una chimenea y un marido y muchos hijos.

Luego un poco más mayor quería ser maestra en Asturias y tener un novio minero y sindicalista, porque vi aquella película sobre los maquis y la maestrita del sur.

Ahora quiero volver a Asturias a recorrer aquellas rutas que hice hace ya bastantes años y a comerme una favada con almejas y un verdadero queso de Cabrales con sidra bien escanciada.