miércoles, 4 de junio de 2008

Mi pijama azul.


Ese que tanto quiero acaba de agujerearse por tres sitios.

Fumar, jugar a fumar, deja en la tela agujeros por los que se escapan los quereres, los recuerdos, las buenas cosas…

No he sido consciente de todos esos agujeros hasta que me lo he vuelto a poner…el pijama de la reflexión como el sombrero del creativo…esas risas que salen por esos boquetes, dormida no conseguía verlos.

Ahora despierta, cuerda, lejos de la ensoñación, veo como se escapan las caricias, salen como humo desde la brecha de la rodilla, desde el orificio del codo, desde la grieta del esternón…

Por la rodilla izquierda veo salir años, loca de idolatría, entregada a la chifladura, veo correr por el pasillo, con unas patitas muy cortas, todas las mentiras que dije por amor, todos los disimulos, todas las argucias y artificios dichos por no agraviar, por no ofender, por adoración.
Le sigue, cerrando la comitiva, la pasión que alimentó todo aquello, el Curro muertecito, la acompaña cogidito del brazo, y me sonríe, con ese guiño que sólo él sabía hacer, con ese mohín de casi amor absoluto, perdido para siempre en el olvido y hoy recuperado en una fuga de cordura.

En el codo, y deslizándose por el brazo del sofá veo saltar al compás, al compás, vamos todos al compás…unos extraños suspiros, ataditos con cintas por los tobillos a lamentos y quejas; pequeños, pero ruidosos, cantando, saltando, haciendo imposibles los días, las madrugadas.
Tristes le siguen menos inquietos los lloros y los hipos, arrastrando lo que fue un músico maldito, lo que queda del adiós, la partitura perdida, la opereta del extraviado marido.

Bajan por mi pecho, cansancios verdes y agotamientos turquesa más gorditos de lo normal, salen formaditos de seis en seis como una columna romana, apretaditos y relucientes, nuevos, mofletudos y regordetes repiten sin cesar su cantinela “ tralalaralí, el arte es para mi”, mientras su comandante les espera en la punta de mi pie dirigiéndoles una mirada de comprensión y pleitesía.

Tres agujeros como tres soles, que me saben a fracaso, que hoy como fantasmas vuelven en forma de comitiva ordenada en corte ajena.

Reyezuelos que no quisieron renunciar a su libertad, ¿dónde estáis?.

¿Dónde duermes?. ¿Dónde, ahora que mi pijama azul hace aguas y atrevidos ojales dejan ver mi carne ingenua…dónde, aunque no sea conmigo?.


3 comentarios:

maradona dijo...

otra vez admiro tu prosa como cuando admiro la belleza de mis santo grial, donde me extravio para poder pensar. leerte me hace recordar y como me dijeron una vez recordar es bueno siempre que no te afligen los recuerdos ya que vida hay solo una i no tenemos tiempo a maldecir lo hecho o lo no hecho, por lo tanto disfrutemos de los recuerdos que algun dia la edad nos los borrara de la mente pero no del corazon.

Siberia dijo...

La verdad es que escribes de una forma que, aparte de bella, te hace extremecer pues a través de ella se ven los propios recuerdos. Los tuyos y los míos que serán tan distintos y sin embargo la misma prosa los aúna

Republica dijo...

¿sabes porqué ...?Porque todas las historias de amor, de desamor, de pasión, de entrega, de odio o de enfermedad son parecidas, aunque nosotros nos empeñemos en parecer únicos ante al mundo, aunque lo seamos...siempre somos los mismos.