viernes, 26 de diciembre de 2008

Tengo a Pitingo en casa....


Aunque parezca mentira, en la cena de Nochebuena, se sentó a mi lado un Pitingo de 14 años....vaya sorpresa de aspecto, de voz, de temple....es lo que tienen los adolescentes, cuando cambia su aspecto te das cuenta del niño que tenías hace apenas un par de años...Roberto se ha transmutado y es ahora un Pitingo guapo y saleroso que sabe llevar un traje de chaqueta y una camisa abierta como se monta en un monopatín...una hurra por los adolescentes que tienen conversación fluida, todo les produce curiosidad y conservan las tradiciones vivas.