miércoles, 23 de diciembre de 2009

Historia del Cero



El cero, harto de no ser nada, decidió buscarse la vida fuera del Sistema Métrico Decimal.

-Al otro lado del Sistema Métrico Decimal no hay nada – le dijeron los números pares y los impares y también los idiotas, pues sabían que sin cero todo el sistema se vendría abajo.

-Pues ése es mi sitio – respondió él-, ya que yo no soy nada.

-Sí eres, sí eres – le dijeron.

-No soy, no soy- respondió él.

-Dos días son dos días, y siete semanas son siete semanas, pero cero meses no es ningún mes-. -Ponte a mi lado y seremos un 40 –dijo el 4.

-Quiero ser algo por mí mismo, sin ayuda de nadie – respondió.

Atravesó, pues, el Sistema Métrico Decimal y llegó a un lugar raro, donde las cosas no eran nada. Ni las calles eran calles, ni los semáforos semáforos, ni los árboles árboles. “Éste es mi sitio, puesto que soy un número que no es un número”.

Entró sigilosamente en una casa y vio un padre que no era un padre, una madre que no era una madre, unos hijos que no eran unos hijos, y un canario que no era un canario.

Estuvo todo el día observando, escondido tras el sofá que no era un sofá, a aquella familia que no era una familia. Al atardecer salió a la calle que no era calle, feliz de haber encontrado para vivir un lugar que no era un lugar.

Pero apenas había recorrido dos manzanas, cuando fue detenido por dos policías que no eran policías.

-Usted no puede permanecer aquí – le dijeron-. Para estar aquí es preciso no ser nada.

-Es que yo soy un cero – dijo el cero.

-Un cero es un cero – le contestaron.

-Un cero – dijo él- es un número que no es un número. Cuantos días son cero días?. Cuantas semanas son cero semanas?. Cuantos meses son cero meses?

Los policías que no eran policías se miraron sin saber qué contestar.

-Que diferencia hay entre un cero y nada?- insistió el cero.

El asunto fue llevado ante unos licenciados en nada, que era la profesión mas extendida en aquel sitio. Tras darle muchas vueltas al asunto, estos expertos decidieron que no era lo mismo nada que cero.

El cero fue devuelto violentamente al Sistema Métrico Decimal, donde fue recibido con todos los honores por el resto de los números, que no podían vivir sin él.

Y para que no volviera a irse lo nombraron el Rey del Sistema, y él acepto, y desde entonces reina sin comprender por qué es preciso ser nada para serlo todo.


Amigos, os deseo unas felices fiestas y lo mejor para el 2010, cabecera de una prometedora y apasionante Década.

Besos y abrazos